Siempre le decían:
-¡Que suerte tienes!,
Afirmación a la que ella respondía diciendo;
-Yo no creo en la suerte, la vida me quiere ver bien.
Sonreía siempre coqueta.
Un día cualquiera cuando regresaba a casa, encontró en el piso un pequeño dije de collar, que decía:
"La mufa es para ti", sintió algo extraño pero continuó su camino y al llegar a casa se dio un buen baño y se durmió.
Al siguiente día comenzaron a sucederle cosas extrañas, todo le salía mal y empezó a pensar en que eso de que la mala suerte si existía. Recordó que tenía un amigo que sabía mucho sobre este tema, estaba tan desesperada que lo pensó dos veces antes de ir, pero terminó por decidirse.
-Lian, la chica de la suerte o debo decir mufa.
Dijo, mientras sonreía sarcásticamente.
-Pluggi, necesito tu ayuda y es grave.
Estaba nerviosa y temblaba
-Sabía que en algún momento te tocaría, a todos nos pasa.
Empezó a contarle sobre el poder que tenía la vida para jugar con el destino de las persona, de cambiar su rumbo de un momento a otro.
-Para que exista equilibrio,a alguien tiene que irle mal, no todos podemos ser felices.
-Pluggi, háblame claro, no entiendo
-Mira, mientras tu reías, alguien lloraba, ahora es al contrario, no siempre te va a ir bien, el dije que encontraste algún día se ira de tu lado, sin que te des cuenta y tu mala racha habrá terminado, mientras tanto disfrútala.
Y así, Lian se sentó y decidió esperar a que la suerte algún día volviera a darle alegría a su vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario