lunes, 10 de noviembre de 2014

Principios deontológicos y regulación periodística


El periodismo se construye todos los días, proporcionando información eficaz, actual, oportuna, inmediata, a la sociedad, actuamos como canales que transmiten acontecimientos que son de interés general a nivel nacional o internacional y también investigando temas que competen a todas las personas que rodean el entorno, problemas sociales, etc. Es importante mencionar que un verdadero periodista trabaja respetando y tomando siempre en cuenta los  principios deontológicos, es decir que hablamos sobre los principios fundamentales y éticos que todo periodista tienen  que regirse de manera obligatoria y estricta, dentro de los cuales priman la verdad, responsabilidad e independencia, como los más importantes.


Es preciso que el periodista sienta la necesidad moral de realizar el trabajo de acuerdo a unos requisitos de honestidad. Ernesto Villanueva hacía referencia a “cuál debe ser el camino correcto en la profesión”. Es aquí cuando surge la necesidad personal de acudir a los principios éticos de los códigos deontológicos.


Pero, ¿Porque son tan importantes?  No se puede hablar de periodismo, sino se cumple todo lo anteriormente mencionado, pues estaríamos pensando en intereses individuales o de un grupo minoritario, no en un beneficio que nos compete a todas las personas y que es nuestra responsabilidad como Periodistas. Cuando se incumplen estos principios éticos también estamos violando la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 19, nos dice: " Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".




Es sustancial que exista regulación y control de la información, no podemos hablar sin fundamento, porque ello implica vulnerar la integridad de alguna persona o institución en este caso afectada. Y no precisamente se habla de coartar o limitar la libertad de expresión, pero sí de penalizar el mal uso de la información mediante alguna ley. En el caso de nuestro país, La Ley de Comunicación aprobada el 14 de Junio de 2013, y a través de la  creación de instituciones como la Cordicom y la Superintendencia de Comunicación (Supercom), que regulan los contenidos emitidos en los medios de comunicación nacionales.

El problema reside en que los medios de comunicación y por ende los periodistas aún no han logrado actuar con rigor, la ética no es lo principal en la profesión. Antes priman los intereses económicos de cada medio de comunicación, sus simpatías, su situación de privilegio en una sociedad informatizada, las primicias, competencias entre los mismos medios, el ganar más dinero etc. Esto último es ilustrado en las palabras de Wolton: “No hay distancia entre información y voyeurismo cuando la ideología técnica se impone a la ética de la información”.



Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético. Todas las profesiones requieren de un código deontológico para el ejercicio de su prodesión, no solo el periodismo, pues se trata de un trabajo conjunto para lograr la construcción de una sociedad estable en todos los aspectos. Es por esto que los profesionales están sometidos a ciertos controles, en cuanto al cumplimiento de los códigos éticos propios de su actividad.


domingo, 13 de julio de 2014

La suerte está echada

Lian era una muchacha muy extrovertida, alegre, inteligente, tenía una vida envidiable, cualquiera hubiera querido tener la mitad de lo que poseía.
Siempre le decían:
-¡Que suerte tienes!,
Afirmación a la que ella respondía diciendo;
-Yo no creo en la suerte, la vida me quiere ver bien.
Sonreía siempre coqueta.

Un día cualquiera cuando regresaba a casa, encontró en el piso un pequeño dije de collar, que decía:
"La mufa es para ti", sintió algo extraño pero continuó su camino y al llegar a casa se dio un buen baño y se durmió.

Al siguiente día comenzaron a sucederle cosas extrañas, todo le salía mal y empezó a pensar en que eso de que la mala suerte si existía. Recordó que tenía un amigo que sabía mucho sobre este tema, estaba tan desesperada que lo pensó dos veces antes de ir, pero terminó por decidirse.
-Lian, la chica de la suerte o debo decir mufa.
 Dijo, mientras sonreía sarcásticamente.
-Pluggi, necesito tu ayuda y es grave.
Estaba nerviosa y temblaba
-Sabía que en algún momento te tocaría, a todos nos pasa.

Empezó a contarle sobre el poder que tenía la vida para jugar con el destino de las persona, de cambiar su rumbo de un momento a otro.

-Para que exista equilibrio,a alguien tiene que irle mal, no todos podemos ser felices.
-Pluggi, háblame claro, no entiendo
-Mira, mientras tu reías, alguien lloraba, ahora es al contrario, no siempre te va a ir bien, el dije que encontraste algún día se ira de tu lado, sin que te des cuenta y tu mala racha habrá terminado, mientras tanto disfrútala.

Y así, Lian se sentó y decidió esperar a que la suerte algún día volviera a darle alegría a su vida.

El precio de la vida

Mientras se hundía en sus pensamientos y reflexionaba sobre lo bueno y malo de la vida, lo que te impone o te obliga la sociedad, lo correcto e incorrecto según los parámetros del moralismo y de la ética, Susan escuchó el pequeño ruido del timbre que indicaba la hora de salida, un día más de clases, había terminado, mientras se levantaba pensaba en lo productivo de aquella mañana.
No tenia muchos amigos, ella consideraba a todos, conocidos, seres que pasaban por su vida, pero que sabía que no se quedarían, no confiaba en la gente, ya en una ocasión se aferro a alguien y termino muy lastimada.  Nunca se lo contó a nadie, era un secreto a voces pero con certeza, nadie lo sabia. De ella se decían muchas cosas, razón por la que prefería mantenerse al margen del pequeño circulo social universitario.
Mientras iba caminando por la calle, escuchaba música, siempre le gustaba escapar del ruido de los automóviles, el tráfico, gente gritando, niños jugando, nada le gusta, nada le parecía bien, para ella este mundo no era suyo, deseaba sentirse a gusto, expresarse a su manera, vestirse y hablar, sin que nadie la criticara o pensara que debía ir a un manicomio o esos centros donde "orientan y componen" a la gente. 
En fin, imaginando tantas tonterías, se había pasado de la cuadra en la que estaba su casa, así que le toco bajar por el río, creo que inconscientemente quería ir por allí, la naturaleza siempre le apasionó, todavía quería esa casita del árbol que su padre nunca construyó y esa bicicleta que su mamá le prometió.
No quería llegar a casa temprano, sabia que le tocaría lavar los platos, así que se sentó a jugar con un perrito que a la orilla encontró, no se consideraba asocial, pero si, selectiva, digamos que apartarse le mantenía a salvo. Pero aquel día marcaría la diferencia, Susan sabia que no podía huir, tenia una deuda pendiente que la vida, algún rato le cobraría, lo que no sabia, es que seria tan pronto.
Escucho ruidos entre los arboles, se asustó y se puso de pie aceleradamente, en ese instante, su corazón se enfrió, por primera vez, deseo vivir un poco más, para descubrir porque había nacido. Pero ya era tarde. desperdició su vida al tratar de evitar que la lastimaran, perdió la posibilidad de ser feliz y en ese momento se dio cuenta que vivir pensando en los demás nunca fue la solución. Su corazón se detuvo y el río llevó en su cauce el cuerpo de una complicada mujer.

Esos ojos


No son ni azules, ni verdes, ni mieles
físicamente no alcanzan la perfección,
a cualquiera no les llamaría la atención
pero a mi, esos soles me enloquecen.

En mi corta vida, nunca vi algo así,
se han vuelto mi más grande tentación
la seducción en su máxima expresión
la vacilación de un pequeño frenesí.

La mejor parte sin duda me la llevo yo
son míos, esa mirada dorada es para mí,
ellos saben que mi alma es solo suya
una experiencia que antes no viví.

Si la vida me concediera un solo deseo
pediría que aquellas luces nunca se apagaran
que de ellos una lagrima triste, jamás derramara
para no verlos sufrir, daría lo poco que tengo.

Cuando me miran, yo no se si saltar de alegría
o perderme en el más profundo de los sueños,
siento que hay personas que me envidian
quién no quisiera tener la dicha de sus ojos.

Mi sombra, la soberbia


Sentada en lo más profundo de mi corazón
descansaba la soberbia, tan vanidosa era ella,
sin que nadie la llamara, se paseaba sin razón
escondida, calmada y acertada, siempre bella.

Cruel y despiadada se apoderaba de mi sentir
cuando yo quería querer, ella no quería,
como una niña caprichosa, jugaba conmigo
dejaba que vaya a donde no debía ir.

Siempre hacia lo mismo, impulsiva mitómana
desequilibraba mi mente y me hacia temblar,
lloraba cuando por descuido volvía a mi vida
yo no se que tenía pero como deuda me seguía.

¡Ay bendita soberbia cuanto me has hecho sufrir!
tu torpe desdén se regocija con mi pesar,
quizá en momentos, me quisiste enamorar
pero al tormento de tu presencia, prefiero morir.