El periodismo se construye
todos los días, proporcionando información eficaz, actual, oportuna, inmediata,
a la sociedad, actuamos como canales que transmiten acontecimientos que son de
interés general a nivel nacional o internacional y también investigando temas
que competen a todas las personas que rodean el entorno, problemas sociales,
etc. Es importante mencionar que un verdadero periodista trabaja respetando y
tomando siempre en cuenta los principios
deontológicos, es decir que hablamos sobre los principios fundamentales y
éticos que todo periodista tienen que
regirse de manera obligatoria y estricta, dentro de los cuales priman la
verdad, responsabilidad e independencia, como los más importantes.
Es preciso que el periodista
sienta la necesidad moral de realizar el trabajo de acuerdo a unos requisitos
de honestidad. Ernesto Villanueva hacía referencia a “cuál debe ser el camino
correcto en la profesión”. Es aquí cuando surge la necesidad personal de acudir
a los principios éticos de los códigos deontológicos.
Pero, ¿Porque son tan importantes? No se puede hablar de periodismo, sino se cumple todo lo anteriormente mencionado, pues estaríamos pensando en intereses individuales o de un grupo minoritario, no en un beneficio que nos compete a todas las personas y que es nuestra responsabilidad como Periodistas. Cuando se incumplen estos principios éticos también estamos violando la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 19, nos dice: " Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Es sustancial que exista regulación y control de la información, no podemos hablar sin fundamento, porque ello implica vulnerar la integridad de alguna persona o institución en este caso afectada. Y no precisamente se habla de coartar o limitar la libertad de expresión, pero sí de penalizar el mal uso de la información mediante alguna ley. En el caso de nuestro país, La Ley de Comunicación aprobada el 14 de Junio de 2013, y a través de la creación de instituciones como la Cordicom y la Superintendencia de Comunicación (Supercom), que regulan los contenidos emitidos en los medios de comunicación nacionales.
El problema reside en que
los medios de comunicación y por ende los periodistas aún no han logrado actuar
con rigor, la ética no es lo principal en la profesión. Antes priman los
intereses económicos de cada medio de comunicación, sus simpatías, su situación
de privilegio en una sociedad informatizada, las primicias, competencias entre
los mismos medios, el ganar más dinero etc. Esto último es ilustrado en las
palabras de Wolton: “No hay distancia entre información y voyeurismo cuando la
ideología técnica se impone a la ética de la información”.
Un periodista debe ser un
hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y
humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los
utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda. El
problema de nuestra profesión es más bien ético. Todas las profesiones
requieren de un código deontológico para el ejercicio de su prodesión, no solo el periodismo, pues se trata
de un trabajo conjunto para lograr la construcción de una sociedad estable en
todos los aspectos. Es por esto que los profesionales están sometidos a ciertos
controles, en cuanto al cumplimiento de los códigos éticos propios de su
actividad.

